Cómo ser competente identificando fortalezas humanas

Como ser competente identificando fortalezas humanas
Como ser competente identificando fortalezas humanas

Mientras los políticos debaten con una clara orientación por la lucha de poderes, los empresarios, autónomos, trabajadores y parados observamos la incongruencia práctica y las consecuencias que estas deliberaciones nos van dejando. Huellas y heridas que dejaran cicatrices, desesperanza y expectativas cada vez más inciertas. Las personas necesitamos congruencia, lo contrario nos provoca disonancia cognitiva (presión, tensión por ausencia de sintonía entre valores,  actitudes,  opiniones y experiencia) al producirse un desfase entre nuestras creencias, pensamientos y emociones. Comprobamos constantemente que los programas electorales son publicitarios, que las palabras no se ajustan a los hechos y la percepción resultante es que somos espectadores de un conflicto interno entre políticos.

El actual contexto empresarial y laboral.

Empresarios y autónomos no pueden arriesgar ni orientar un cambio ya que no pueden hacer previsiones. Los trabajadores y parados están a la espera de comprobar cómo se resuelve este proceso o situación social ya que no tenemos control sobre lo que sucede y los recursos de la economía doméstica se van agotando. Cuando nuestro locus de control es externo estamos a la deriva, dependemos de lo que hagan los demás.

Todos tenemos nuestro enfoque, nuestras opiniones y nuestro punto de vista está íntimamente relacionado por nuestro contexto más inmediato, nuestra realidad del día a día. ¿Estamos llegando a una situación en la que una parte de la población no tiene sus necesidades básicas cubiertas? Este es el punto base de la pirámide de Maslow y sobre el que se sustentan los demás tramos de la pirámide y el imprescindible para subir al siguiente nivel. Si el mercado laboral no se activa, la economía tampoco lo hará. Esto significaría que entramos en fase de alerta roja a la búsqueda de la supervivencia.

Jerarquía de necesidades humanas. Pirámide de Maslow

 

Una alternativa disponible: un enfoque individual desde la Psicología Positiva y el Coaching Psychology.  

A la vista está que no podemos esperar a que las cosas ocurran, tenemos que hacer que sucedan. No podemos contar con recursos externos porque no sabemos si los tendremos. ¿Qué alternativas disponibles tenemos a nuestro alcance? Aquello que depende de nosotros mismos es lo que tenemos que fomentar, poner en el terreno de juego nuestros recursos personales y activarlos al máximo, optimizarlos.

Mi propuesta como alternativa toma forma de reto: buscar en nuestra caja de herramientas personal algo nuestro, personal e intransferible: nuestras Fortalezas Humanas. Un reto lleva implícito la idea de ser capaz de alcanzar un objetivo. Las reglas de este reto pasan por establecer un objetivo sustentado en valores importantes para cada uno y orientados a la acción para conseguirlo. Para ello necesitamos conocer los elementos que tenemos y para qué nos sirven. Aunque en principio no nos sintamos motivados, poco a poco la motivación aparecerá en nuestro camino y la energía nos acompañará conforme vayamos obteniendo logros. Recordemos que la motivación se alimenta de saber cómo hacer, poder hacer y querer hacer. Orientemos nuestro objetivo en trabajar nuestra empleabilidad y desarrollo personal a través de las fortalezas. 

Seligman y Peterson realizaron una identificación de 24 fortalezas humanas que clasificaron en seis virtudes: (1) sabiduría y conocimiento, (2) valor, (3) humanidad y amor, (4) justicia, (5) templanza y (6) trascendencia. Cada virtud engloba unas fortalezas que podemos utilizar y desarrollar en nuestro beneficio. Conocerlas nos ayudará a conocernos e identificar los recursos personales disponibles. 

(1) Sabiduría y conocimiento incluyen curiosidad, amor por el conocimiento, juicio, ingenio, inteligencia social y perspectiva. Valentía, perseverancia e integridad se enmarcan en el (2) valor. Bondad y amor se integran en el bloque de (3) humanidad y amor. La (4) justicia incluye el civismo, la imparcialidad y el liderazgo. Dentro de la (5) templanza se incluye el autocontrol, la prudencia y la humildad. Y, por último, en la (6) trascendencia podemos identificar el disfrute de la belleza, la gratitud, la esperanza, la espiritualidad, el perdón, el sentido del humor y el entusiasmo.

¿Qué fortalezas tengo? Responder a esta pregunta nos ayudará a orientar el foco de atención en el cambio positivo al conocer cuáles son nuestros puntos fuertes de carácter y aquellos que se pueden mejorar. Las personas que estén interesadas en identificar sus fortalezas con más profundidad pueden realizar el cuestionario VIA (Values in Action Inventory) de Fortalezas Personales en versión breve que encontrarán en: https://www.authentichappiness.sas.upenn.edu/es/user/login?destination=node/934.

Algunas equivalencias de la pareja fortalezas-competencias.

Todos sabemos más o menos qué es ser competente. Somos competentes cuando realizamos bien un trabajo, cuando tenemos éxito en la consecución de metas por las que nos hemos esforzado. Hemos puesto a disposición de la tarea nuestros conocimientos, habilidades y una actitud adecuada para conseguir hacerlo con un resultado óptimo. Cuando somos competentes nos sentimos bien.

Sin ánimo de ser exhaustiva y con el fin de contribuir al desarrollo personal de forma práctica podemos localizar algunas equivalencias entre competencias personales y fortalezas. ¿Para qué nos puede servir cada fortaleza?, ¿podemos vincular fortalezas y competencias?

Las competencias referidas al logro y la acción están vinculadas a las fortalezas: perspectiva, perseverancia, autocontrol, esperanza y entusiasmo. El apoyo y servicio humano tienen que ver con la inteligencia social, integridad, valentía bondad y amor, civismo, liderazgo, humildad, espiritualidad y sentido del humor. El impacto y la influencia están muy ligados al amor por el conocimiento,  valentía, integridad, imparcialidad, autocontrol y entusiasmo. Las competencias relativas a gerencia están ligadas a juicio, ingenio, inteligencia social, perspectiva, valentía, perseverancia, integridad, bondad y amor, civismo, imparcialidad, liderazgo, autocontrol, prudencia, humildad, gratitud, esperanza, perdón y entusiasmo. Las competencias cognitivas van en paralelo a curiosidad, amor por el conocimiento, juicio, inteligencia social, perseverancia, autocontrol, prudencia, esperanza. Y, por último, las competencias sobre efectividad personal van de la mano de la curiosidad, juicio, inteligencia social, perspectiva valentía, perseverancia, integridad, bondad, civismo, liderazgo, autocontrol, prudencia, humildad, gratitud, esperanza, espiritualidad, perdón, sentido del humor y entusiasmo.

Si partimos de las fortalezas humanas, identificamos las que tenemos como rasgo de carácter personal y las que hemos adquirido y desarrollado, conseguiremos confeccionar nuestra personal matriz DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades) para destacar las Fortalezas y Oportunidades y encajar donde estoy y qué quiero conseguir. Si conocemos la meta, podremos ir avanzando en el aprendizaje, podremos ir subiendo escaleras que con el hábito y entrenamiento serán cada vez más ligeras. Se trata de potenciar lo positivo y gestionar aquello en lo que no somos tan buenos. En todo caso, tendremos un retrato de nuestras fortalezas como inicio para conocernos mejor.  Lo más difícil es empezar y recordar que cuanto antes lo hagamos antes llegaremos a alcanzar el objetivo. Integrar en nuestra mente frases como: no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, nadie puede hacer esto por mí, tengo un propósito del que ocuparme, o similares, nos ayudará a mantener la disposición para la acción generando conciencia y responsabilidad en la decisión que hemos tomado respecto a hacernos cargo de nuestro propio desarrollo.

Conexión con las Fortalezas desde el ámbito de los RRHH en las empresas y organizaciones.

Desde otra perspectiva, la de las empresas y en concreto desde el ámbito de la selección de personal, las ventajas de identificar las fortalezas de los candidatos a incorporar a la compañía  o a un cambio de puesto amplían las posibilidades de tener éxito y acertar en la elección de la persona que mejor desempeñará el trabajo y desarrollará conductas extra rol que no están tipificadas y a las que se les da el valor de sentido común cuando las personas y los equipos se orientan a los objetivos de las empresas y organizaciones en lugar de orientarse exclusivamente al éxito individual. Actualmente el mercado está repleto de personas que poseen unos conocimientos técnicos que les hacen ser aptos para un puesto, el valor diferencial entre empresas y organizaciones del mismo sector está en las personas y en lo que aportan más allá de su conocimiento técnico y de la ejecución rígida de las tareas. Hoy las empresas no pueden definir exactamente las tareas de un puesto de trabajo debido a que la sostenibilidad del negocio pasa por el cambio continuo.

Las Fortalezas del carácter se entrelazan con las competencias y los rasgos de personalidad estables. Desde la Psicología Organizacional Positiva focalizamos nuestra atención en lo que funciona de forma óptima, por ello nos interesan las fortalezas humanas. La investigación científica avanza hacia la validación de resultados en estudios que identifican ¿cómo es el perfil de las personas que tienen un funcionamiento óptimo? Estas son las personas mejor valoradas por las empresas. El perfil técnico podemos obtenerlo a través de documentos que certifiquen formación y conocimientos pero eso no basta para el desempeño de un trabajo en el que las máquinas no podrán sustituir nunca la flexibilidad de la mente humana. Como ejemplo cito la iniciativa reciente que ha tenido Mercedes-Benz en relación a sustituir robots por personas en su planta de montaje de Sindelfingen (Alemania).

¿Se imaginan las empresas y organizaciones tener una plantilla de recursos cargada de fortalezas? Esta puede ser una de las vías de camino para lograr Organizaciones Saludables en las que las personas se orientan a resultados saludables a través de prácticas saludables y con resultados financieros saludables.

Seguramente haya quien piense que conseguir un mundo mejor es una utopía, es cierto que los ciudadanos de a pie dependemos de las decisiones que tomen los políticos ya que estas nos afectan, sin embargo, hay cosas que podemos hacer para caminar hacia esa inquietud que todos tenemos y que se llama bien-estar o estar- bien.